Vendimia de Venezuela…?Yo te quiero tanto!

Si en alg?n momento se les presenta la oportunidad de visitar Carora, la segunda ciudad m?s importante del estado Lara en Venezuela, no lo duden ni por un instante. Ojal? alguien me lo hubiera dicho antes. Jam?s imagin? que ser?a tan bonita. Recorrer los pueblitos cercanos, saludar a su gente, probar sus ricos platos, admirar la zona colonial, visitar las Bodegas Pomar y participar en la recolecci?n de las uvas para hacer los vinos que nos llenan de orgullo debe ser una experiencia que todos tenemos que vivir en alg?n momento de nuestras vidas. Se los cuento para que vayan, pero estoy segura que nada puede igualar la experiencia de vivirlo personalmente.

Salimos de Caracas el viernes a las ocho de la ma?ana, despu?s de dejar a nuestros hijos en sus colegios y de buscar a la prima de Vicente y a su esposo. La primera parada tuvo lugar en La Encrucijada, pues no hab?amos desayunado y nos encantan los famosos sandwiches de pernil acompa?ados de ricos batidos de frutas. Yo prefiero el de fresas. Tambi?n compramos unas panelitas de San Joaqu?n y seguimos el recorrido atravesando Barquisimeto y llegando hasta el caser?o de Guadalupe, donde nos recibieron con un entusiasmo euf?rico tres ni?os que se convirtieron r?pidamente en nuestros ?gu?as tur?sticos?.

En Guadalupe creo que no hay m?s de treinta casitas habitadas. En muchas de ellas conseguimos artesanos de primera, que venden al frente de sus casas y tienen sus talleres en la parte de atr?s. Busc?bamos las famosas cajitas de madera marqueteada, mi hermana Valentina me hab?a encargado una. Llegamos al taller El Ba?l, de Benito Silva, donde encontramos cosas bien variadas y diferentes a todo lo visto anteriormente. Compramos unas cajitas para guardar prendas, otras para l?pices, otras para cartas. Un se?or que estaba all? se llev? una caja hermosa para guardar cubiertos, la hab?a encargado con anterioridad. Tambi?n se llev? varias para guardar las bolsitas de t?, una belleza.

De all? nuestros gu?as nos llevaron al taller de los santos tallados en troncos de madera, el Taller de la Esperanza de Vicente Freites. Aunque tengo un nacimiento muy lindo, no pude resistir la tentaci?n de comprarme uno tallado en tronquitos. Tambi?n vino conmigo un San Benito para la mesa de la entrada. Vicente compr? un kit de juegos criollos: trompo, yoyo, perinola y gurruf?o. Todos en madera. Nos encant? la Virgen de la Divina Pastora, patrona de la regi?n. Por gafas y la tonta frase de ?despu?s regresamos? no la compramos. La prima compr? un hermoso Nazareno. Rodamos en carro, siempre guiados por Ander y sus amigos, hasta el taller de las frutas. Aqu? compr? unos ganchitos en forma de animalitos tallados en madera para nuestras hijas. Bien cansada, disfrut? a m?s no poder de las ocurrencias de los tres ni?itos. Ander trep? r?pidamente al tope de la mata de tamarindo, solo para poder alcanzarme unos grandotes y muy ricos. Mientras tanto la prima compraba unos bellos insectos de madera.

Continuamos nuestro camino hacia Carora hasta llegar y encontrar a la entrada, la posada Katuca, una de las tres recomendadas por Pomar en Carora. Los cuartos son bien amplios, sin lujo alguno, pero muy limpios. La atenci?n de primera, inmediatamente not? que est?bamos en una ciudad llena de gente extraordinariamente atenta, amable y simp?tica. Gente orgullosa de pertenecer a la regi?n. Gente que cuida y valora lo que tiene. Una ciudad con un casco colonial hermoso y conservado, rica en tradiciones y miles de sabores.

En la noche fuimos a cenar al Club Torres, un club social donde los turistas pueden entrar a conocer la vieja casona y a probar esos ricos sabores. Creo que fue en Quibor donde hab?amos almorzado un conejo salmorejo y una parilla de lomito, acompa?ados con yuca y arepitas con nata, todo muy rico y extremadamente abundante. El Club Torres est? en una casa que data del a?o 1724. El empe?o de los directores del club en conservar su estilo colonial es bien meritorio, pues lo han logrado con excelencia y buen gusto. Los pisos, los techos, los marcos de las ventanas y puertas, las mismas ventanas con sus celos?as y sus puertas, los muebles, cuadros y l?mparas y otros adornos son dignos de aparecer en el mejor libro de arquitectura y decoraci?n colonial. All? nos atendieron con respeto y simpat?a, con visible intenci?n de agradarnos. Tan bien que al d?a siguiente repetimos el lugar para cenar, esta vez a la orilla de la piscina. Antes de salir compramos varios quesos tapara ahumados, que hab?amos probado en deliciosa ensalada con tomates. De pel?cula el postre que nos recomendaron: Dulce de leche de paleta. Nos aseguraron que la receta es un secreto muy bien guardado por la se?ora que lo hace y se lo vende al restaurant del Torres. ?Ojal? la consiguiera!

El s?bado dimos vueltas hasta decir m?s no alrededor del centro de Carora, todo buscando un lugar donde comernos la famosa tostada Carore?a o las arepitas de pl?tano verde. Finalmente llegamos a La Marsellesa, donde nos trataron todo el tiempo con una sonrisa a flor de labio y un ??Claro que si, mi amor!?. Las tostadas carore?as nos las sirvieron as?: Dos arepitas tostadas, rellenas con jam?n y queso, ba?adas con mayonesa y salsa de tomate, rodeadas de papas fritas, lechuga y tomate y chicharroncito de marrano. Un plato tan grande que de verdad da para dos.

Al mediod?a llegamos a las Bodegas Pomar, sin duda, uno de los lugares venezolanos que m?s me llenan de orgullo. Es la ?nica planta de producci?n de vinos para comercializar a gran escala. Son ellos quienes descubrieron que en Venezuela pod?amos cultivar vi?edos, que en nuestro pa?s pod?amos producir buenos vinos. El proceso no ha sido f?cil, ha sido laborioso y ha tenido muchos vaivenes con prueba y error, pero all? contin?an y sus vinos son cada vez mejores. Desde hace varios a?os crearon la posibilidad de recibir visitas guiadas como parte de su estrategia comunicacional, as? como la celebraci?n de las dos vendimias anuales tanto en la planta en Carora como en los vi?edos muy cerca, en Altagracia.

En la planta hicimos el recorrido por todas las instalaciones guiados por Hiroito Guerrero ?un ingeniero qu?mico muy bien preparado- hasta llegar a la rom?ntica bodega de champa?as iluminada por velitas. All? brindamos con espumante brut rosada, despu?s de haberlo hecho durante el recorrido con la Sangr?a Carore?a, el vino blanco Altagracia, el vino tinto Altagracia, y el Sauvignon. Lleg? la hora de ir al comedor donde nos esperaba el cochinillo a la caja china, suavecito y muy rico. Acompa?ado de una m?sica t?pica de la regi?n y la alegr?a de unos sesenta participantes. Al final sacamos la cuenta y result? que en menos de cinco horas hab?amos tomado m?s de dieciocho copas de vinos variados, todos muy ricos. La alegr?a fue contagiosa, dentro de un ambiente de admiraci?n y muy agradable.

Fue f?cil amanecer el domingo a las cinco de la ma?ana. El d?a ser?a largo, el entusiasmo por el globo y la cosecha era grande, casi euforico. Despu?s de 45 minutos de carretera llegamos a los vi?edos. Entre lo m?s simp?tico del paseo puedo contarles que en medio de la oscuridad, en plena v?a, nos deleitamos viendo primero unos burros atravesando la carreterita y luego unos saltarines conejos que al vernos se sorprend?an y corr?an hac?a las maticas de los lados. Fuimos los primeros globonautas en llegar a una hermosa casita, donde nos recibieron con guayoyito, jugo de naranja y el espectacular amanecer.

Volar en globo era algo que me entusiasmaba por ser una de las pocas posibilidades que se tienen a la mano com?nmente. Contrariamente a lo que cre?, los se?ores me permitieron entrar en el globo mientras lo inflaban. Quer?a tomar unas fotos, cuando entr? la sensaci?n fue impactante. El poderoso viento me hizo exclamar entre las risas de muchos ??Qu? ricoooo!?. Sent? que era gigante, gigantesco. Siempre le he tenido miedo a las alturas, creo que sufro de un tipo de v?rtigo muy espec?fico: Cuando quiero, como ayer, lo ignoro totalmente. El truco: No ver directamente en picado hacia abajo, solo ver a los lados. Ver la inmensidad de los sembrad?os de uvas fue algo verdaderamente majestuoso. Lejos de sentirme chiquitica, como se pudiera pensar, me sent? grande y di gracias a Dios por brindarme ese maravilloso espect?culo. Nuestras tierras son hermosas, est?n benditas, solo nos falta darnos cuenta, consentirlas, cuidarlas y hacerlas reproducir en miles de millones de frutos.

Pomar cuenta con unas tierras privilegiadas como las de ning?n otro vi?edo en el mundo: Las tierras de Lara, donde la vendimia tiene lugar dos veces al a?o, una en marzo y otra en septiembre. En el d?a gozan del sol y el calor, en la noche de la brisa y del fr?o. ?Todo el a?o! Todo esto no los explic? Guillermo Vargas quien forma parte desde los proyectos en Pomar a sus inicios en 1985. Escuchamos de sus labios la historia de Pomar, sobre los or?genes de cada uno de sus productos y las angustias y satisfacciones que le han dado. Con mucha raz?n parece que se siente padre de este gran proyecto emprendido por Polar, una de nuestras m?s importantes empresas nacionales.

De all? salimos con nuestros diplomas y despu?s de habernos bautizado como globonautas con brut ros? en la cabeza, con el rico sabor de unas empanaditas de caraotas y de quesos, las t?picas cachapas y el regio espumante. Vimos que el camino nos conduc?a hacia Carora rodeado de algunas lindas casitas trajeadas con los techos de arcilla, tejas t?picas de la regi?n, en medio de unas tierras que bien se hubieran cre?do como unos ?peladeros de chivos? por la s?per poblaci?n de estos animales y la vegetaci?n compuesta ?nicamente por cardones y tunas.

Salimos del Katuca al mediod?a y llegamos a Tintorero en b?squeda de los prestigiosos tejidos. Compr? un mantel del cual me enamor? y Vicente unos individuales de lo m?s bonitos. Hicimos otra parada para comprar unos quesos y unos panes asemitas. A la prima le recomendamos una especie de hornito para cocinar las arepas porque ya su hermano nos hab?a tra?do uno y lo usamos casi a diario para hacer las nuestras.

Despu?s les contar? sobre nuestra parada en la Misi?n de Nuestra Se?ora del Carmen en Yaracuy.

No te vayas a perder las fotos de nuestra aventura. ?Las publicar? muy pronto!

This Post Has 5 Comments

  1. STELLE

    Hola…Mar?a Luisa

    Si es posible podrias darme informaci?n relativa al costo promedio por persona de la visita a las bodegas y a quien contactar? Gracias!

  2. Maria Luisa

    Hola Stelle,
    Puedes obtener m?s informaci?n sobre los precios en la p?gina web de Pomar, en la secci?n del Club Pomar y en la parte de la Vendimia.

    http://www.bodegaspomar.com.ve/clubpomar/home.htm

  3. Zinnia Martinez

    noooo eso suena muy rico!!! yo tengo que ir a la pr?xima!!
    muy ch?vere tu relato, entusiasma a cualquiera

  4. Eliseo Acu?a

    Hola, Mar?a Luisa. Siempre he ha atra?do el vino y hoy, por cuestiones de salud, consumo el tinto. Entre tantos me inclin? por el criollo, el Villa Altagracia y pienso que tiene buen sabor; claro, advierto no tener la dicha del buen catador.
    Me atrae la idea de visitar las bodegas y hoy, revisando en la web, encontr? tu p?gina. Admiro tu elocuente muestra de alegr?a y disfrute al visitarlas y en este mismo momento me conectar? con la p?gina que recomiendas. Por supuesto, pronto acudir? a t? para unos consejitos interesantes por lo bello y sabroso que se ven.

    Gracias, cari?o.

  5. ANAIDA DOMINGUEZ

    buen dia en virtud de la vendimia a celebrar en este proximo mes de agosto 2009,quisiera me informara los nros telefonicos de las posadas

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