“Entre todas las cosas divinas que preparamos en St Honoré mi favorita es la caracola de chocolate” confiesa Karelvys. Mi mayor reto ha sido ser la jefa de mi mamá y de todos los que me cuidaron y vieron crecer. Al principio teníamos problemas, soy mucho menor que todos y se mezclaba un poco el cariño que todos nos tenemos con la parte laboral. Luego recibí el apoyo de todos y nos tenemos un respeto único. En St Honore somos todos una gran familia”.

Cuenta que su mamá siempre estuvo pendiente para que no descuidara sus estudios. Se graduó de bachiller y luego en la universidad en el área administrativa.
La mayor satisfacción de Karelvys ha sido conservar a los empleados de St Honore que fueron fundadores en Los Palos Grandes. “Demostrar que soy mujer y joven pero puedo mantener -gracias al apoyo de todos y de la familia Harrar- la calidad, el servicio y la experiencia que se llevan diariamente cada uno de nuestros clientes”.
Jenny, la mamá de Karelvys, tiene 21 años en St Honoré. Asegura que su mayor alegría es que la familia Harrar le haya dado la oportunidad de aprender y crecer en la empresa. “Todo lo que se en la parte laboral, profesional y lo que soy como persona se lo debo a ellos”.
Las creaciones favoritas de Jenny son los macarons y el profiterol de chocolate. “En pastelería todo lo que he hecho lleva gran esfuerzo, dedicación y complejidad. Todos son difíciles de elaborar, sin embargo, la experiencia hace que ninguno sea imposible de crear”.