Sobremesa para el Alma

Sobremesa para el Alma Manuel Armas

Sobremesa para el Alma
Por Manuel Armas

En estos particulares días de turbulencia, muchas reflexiones llegan inexorablemente a nuestras mentes mientras observamos atónitos el devenir de los acontecimientos y una desgarradora lucha por las libertades personales y colectivas. En mi caso, pienso de forma constante en aquellas cosas que, como ciudadanos del común hemos estado haciendo o dejando de hacer para vivir en esta especie de desazón permanente que nos produce la situación actual del país.

Además de las más obvias para todos y sobre las cuales no voy a referirme a fin de no llover sobre mojado, se me ocurre que desde el calor de nuestro hogar, podemos marchar hacia el rescate de sanas costumbres perdidas. Una de ellas, y tal vez la más importante para mi, es la sobremesa en familia. Nada redunda más en el fortalecimiento de los valores familiares, nada produce mayor bienestar para el alma.

Y es que la sobremesa, más que el final de la comida, se convierte en ese momento especial donde luego de haber satisfecho el apetito y “con el corazón contento” terminamos todos fundidos en una amena tertulia donde avanzamos y retrocedemos a ese ritmo que sólo se conoce entre afectos. Situaciones del día a día, las más recientes noticias, avances en proyectos, celebraciones próximas e incluso uno que otro infortunio se comparten allí, en ese sagrado aposento de la mesa familiar. Y si miramos hacia el fin de semana, el encuentro es más largo, pleno y satisfactorio.

El acelerado ritmo de las ciudades que siempre va “in crescendo” ha hecho que abandonemos esa saludable costumbre dada la dificultad de sincronizar horarios y momentos de pausa. Eso no está bien, puesto que además de afectar los lazos familiares y el valor de la conversación como mecanismo de integración, nos entregamos a un ritmo de vida poco benéfico, caldo de cultivo para muchas enfermedades crónicas modernas.

Si es usted una de esas personas inmersas en un ritmo de vida tan acelerado que no se permite más de media hora para almorzar, le reto a que haga una prueba piloto: al menos dos días a la semana dedique una hora para almorzar en familia y luego de la comida principal permítase espacio para la sobremesa. Acompáñela de un rico café a su gusto y una copa de algún spirit de calidad. Evite los licores dulces, recuerde que sumará azúcar donde ya no hace falta, pues la sensación de saciedad ya está en su cerebro. El bienestar lo sentirá desde el primer día.

Si bien spirits como el whisky o el ron son predilectos por muchos, en mi criterio aquellos con mayor valor para la sobremesa son los destilados de uva, en cualquiera de sus presentaciones u origen. Se trata de aguardientes elaborados a partir del bagazo de las uvas luego que son prensadas para la obtención del mosto, y resultan siempre interesantes a la hora de acompañar una humeante taza de café.

Estos aguardientes se conocen por distintos nombres: en Italia se les llama “Grappa”, en Portugal “Bagaceiras”, en España “Orujos” y en Francia “Marc”. Los encontrará de diversos tipos y características, secos, aromáticos y aromatizados, pero todos le ayudarán a finalizar de gran forma su comida. Consúmalos bien heladitos y de seguro los disfrutará.

Mención especial merece el cognac y el brandy. Ambos son destilados de uva con Denominación de Orígen y un importante paso por barricas de roble, elemento que les otorga su elegancia distintiva. Acompañarán también de muy buena forma el café, sea en una copa aparte con una roca de hielo o estilo “carajillo”, es decir, con un chorrito generoso sobre su taza. Si prefiere esta última forma, tenga cuidado con la cantidad de azúcar o endulzante adicional que añade, recuerde que el alcohol en boca genera sensación de dulzor y puede terminar frente a una taza muy empalagosa.

Uno de mis grandes afectos, mi abuelo, me enseñó a terminar siempre la comida con una taza de buen café colombiano bien caliente y una que otra vez me otorgaba licencias limitadas para preparar carajillo. ¡Cuanta sabiduría llevaba consigo ese viejo que supo vivir a plenitud hasta el último suspiro!

En su homenaje, me he propuesto terminar todas mis comidas con un avellanado espresso en taza caliente y una aromática grappa. Así mi oído se agudiza y puedo percibir el aletear de los ángeles que le acompañan.

Sabores

Manuel Alejandro Armas Londoño 

Vinos & Spirits con Pasión
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