Que no salga la l?grima

Luisa Carolina
Foto MilSabores


“?Conchaleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!, hay, de ‘haber’ se escribe con ‘h’. No es as?, no es ‘ay’ de dolor, es ‘hay’ de ‘haber’ con ‘h’. ?Cu?ntas veces te lo tengo que decir?”.
En negritas porque el tono era fuerte, muy fuerte.

La escena seguramente tuvo lugar a la hora de las tareas en miles de hogares de ni?os hispanoparlantes alrededor del mundo, pero esta vez me refiero a la que viv? un d?a en casa de mi suegra. LLegu? y mi cu?ada ard?a de la rabia con su sobrina, a qui?n seg?n ella, no le daba la gana de aprender. La sobrina, Luisa Carolina, mejor conocida en la familia como La Morocha, estrujaba el borrador contra el cuaderno, intentaba sacarle punta al l?piz y a la vez conten?a las l?grimas. Ah, pero no llorar?a ni de casualidad. No le dar?a ese gusto al lagrimal.

De vez en cuando y con bastante frecuencia nos encontr?bamos todos casa de la abuela Cecilia. Muchas veces a la hora del almuerzo. “De la mesa no te paras hasta que te comas toda la lechosa” dec?a mi suegro y yo temblaba con solo pensar que descubrir?a que a mi tampoco me gustaba la fruta deste?ida. Siempre sent? una especie de compincher?a con ella por aquel disgusto que sent?amos. La Morocha agarraba lentamente la cuchara, el tenedor, el cuchillo en ese orden, jurungaba la fruta y los regresaba nuevamente a la mesa. Mientras tanto, imped?a que sus l?grimas brotaran. Todav?a hoy no s? qu? era m?s importante para ella, que las l?grimas no salieran o levantarse de la mesa sin comerse la lechosa. Tarde o temprano se com?a la lechosa -mi suegro era mucho m?s apretao que ella- pero ni de casualidad lloraba. Sus ojos se pon?an rojos y se hinchaban, pero Luisa Carolina no permitir?a que esa l?grima saliera.

Fueron naciendo mis hijos y aunque hab?a varios a?os de por medio, los morochos siempre jugaban con ellos en el jard?n. Y peleaban tambi?n. H?ctor, el Morocho, siempre ha sido tremendo bochinchero. Un d?a, cuando apenas ten?an como 7 u 8 a?os, Luisa le dijo a su hermano “Hasta aqui llegu?. ?Quiero el divorcio ya!” como si eso fuera tan f?cil, separarse as? no m?s de su hermano adorado. Ese d?a tampoco sali? la l?grima. Todav?a hoy, as? como pelean rapidito se contentan, se aman y se adoran.

Durante una ?poca traje materiales para manualidades. Alquilaba mi stand en los bazares m?s famosos de Caracas y contrataba a Luisa Carolina para que me ayudara con las ventas. Ahora que lo pienso no me hice millonaria por gafa. La muchachita se ganaba a todo el que llegaba a nuestro stand y les vend?a hasta lo imposible. En Wizo, siempre nos pon?an en el primer puesto a la entrada, todos se encari?an con ella rapidito. La Morocha nunca le ha tenido miedo al esfuerzo, a madrugar, a brincar de una lado a otro, tampoco al trabajo. Cuando estudiaba bachillerato y quer?a dinero, agarraba y preparaba unos sandwiches espectaculares con roast beef, se los llevaba para el colegio y los vend?a. Siempre supe que, con esa voluntad, y mientras no saliera la l?grima, la muchachita llegar?a lejos, har?a lo que le diera la gana.

Luisa Carolina estudi? Comunicaci?n Social y se gradu? en la universidad. Imagino que eso no fue f?cil para ella. Sal?a a las 6:00 de la ma?ana todos los d?as desde La Boyera hasta el Cubo de Cristal, trabajaba de sol a sol y despu?s se iba a la universidad hasta las 10:00 de la noche. Siempre encontraba alguien que con cari?o le daba la cola de regreso a su casa. Pero en el d?a andaba a pie, en carrito por puesto, en autobus, o como fuera. Recuerdo que una vez cont? sobre un est?pido profesor. “Me dijo que mi apellido era X y que ese es el mismo apellido de su anterior jefe que lo bot?. Que por eso, ahora yo estoy raspada”. Efectivamente, aquel jefe era su t?o. Los ojos estaban rojos, hinchados y la l?grima estuvo a punto de salir, pero Luisa Carolina no lo permiti?. La Morocha pas? todas sus materias, saltando cualquier cantidad de problemas. Hasta aquel repugnante profesor.

Durante varios a?os, creo que seis o siete, trabaj? en la misma empresa. Ascendi? y ascendi? y mejor? su sueldo, pero por alguna extra?a circunstancia que nunca entend?, jam?s la promovieron a un puesto digno de su nivel acad?mico. Por fin un d?a dijo “?Se acab?!” y renunci?. La Morocha es autosuficiente desde aquella ?poca en que vend?a los sandwiches. Se mantiene ella solita.

“?Sin trabajo c?mo va hacer?” pregunt? de ingenua el d?a que supe que ya no estar?a m?s con la famosa empresa. Con gran orgullo y admiraci?n me lo cont? mi suegra, “La Morocha se va para Canad?. Ella dice que no puede vivir as?, sin saber hablar ingl?s”. Inmediatamente me d? cuenta. Durante todos estos a?os mi sobrina hab?a logrado reunir sus realitos y ahora tiene para viajar a Canad?, pagarse sus estudios, aprender ingl?s, vivir en Toronto durante varios meses y conocer nuevas culturas. Solo me entristece saber que muy probablemente se conseguir? alg?n buen hombre y se quedar? por all?. Que de ahora en adelante probablemente la veamos muy poco.

Esta noche vienen mis sobrinos, su t?a y mi suegra a cenar. Ella le pidi? a su t?o una buena sopa de rabo. Tambi?n le preparar? un risotto de pavo. Y un brownie de chocolate. Creo que nada combina, pero eso es lo que quieren. Luisa Carolina se va ma?ana para Toronto. Por fin como que se separar? por un tiempo de su hermano el Morocho. Yo s? que estan tristes, pero se seguir?n queriendo igual. Nosotros, su abuela, sus t?os y sus primos, nos sentimos muy orgullosos de ella y brindaremos para que le vaya muy bien en todo.

Mientras tanto, busco a ver si alguno de mis hijos tiene el temple de su prima, ese de que ni una sola l?grima salga cuando uno est? muy, muy bravo.

This Post Has 4 Comments

  1. melissa

    Le va a ir de maravilla, ya vas a ver! La vida es una colecci?n de experiencias, aventuras…, al final, somos lo que hemos vivido y aprendido. Aunque nos tropecemos y nos levantemos en incontables ocasiones, eso es lo que cuenta: la disposici?n, las ganas de vivir y compartir lo que somos y lo que hacemos, hacerlo de la mejor forma ; Con el coraz?n!

  2. Consuelo

    Apret? el ojo para no llorar. Exito a la morocha…cuanto cari?o lei??

  3. Fran

    ?Qu? curioso!, a ese t?o que hab?a botado a su profesor lo conoc? hace 10 a?os cuando nos invitaron en M?rida a ambos a dar una charla.
    ?l con todo su curriculum en la publicidad y yo reci?n empezando en estas v?as de Internet.
    A esta morocha la vi varias veces en Parque Cristal y en CCCT en la famosa compa?ia.
    S?lo sab?a que era familia de este se?or y que era buena en su trabajo. Pero jam?s que era colega y nunca convers? mucho con ella.
    Suerte en su periplo y que bonita historia la de esta muchacha.

  4. Maria Luisa

    Fran…???Qu? sorpresa!!! Si, ella estaba en atenci?n al cliente. Y creo que los clientes la apreciaban much?simo. Es ?mi sobrina!

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