Peltre: Lleno de detalles bonitos y sabrosos

PELTRE BISTRO

¿Imaginan cómo explicar lo que es el peltre a un británico -que no habla ni papa en español- durante su visita a Caracas? Ahora me entero que la palabra “pewter” la utilizan como el equivalente en inglés, aunque no estoy segura que sean lo mismo. El peltre es una aleación de estaño, cobre y plomo.

Esa es la fría descripción en un diccionario. En la memoria de los venezolanos, el peltre va mucho más allá, tiene un montón de connotaciones emotivas. Es el recuerdo de una parada en una taguarita de carretera o en alguna casita a la orilla de la playa para disfrutar una riquísima ‘sopita caliente’, un hervido -hirviendo de verdad- de res o de pescados.

Nuestra amiga Noemí De La Ville nos avisó que venía -después de estar viviendo dos años en el extranjero- con Kevin, su amigo inglés, a pasar unos días en Caracas y que quería que organizáramos un Recorrido MilSabores criollo. Nada más apropiado que llevarlos a tomar jugos de frutas, cervezas artesanales, vinos venezolanos, a comer bombones, cachapas con queso fresco, tequeños, pastel de polvorosa y postres típicos. Aunque originalmente parecía demasiado, disfrutamos cada bocado.

Entre las degustaciones del Recorrido no podía faltar un sandwich de pernil, por eso decidimos visitar Peltre Bistró en El Hatillo, queríamos que Noemí olvidara esa nostalgia que sentimos los venezolanos cuando estamos fuera del país.

PELTRE BISTRO

En Peltre Bistró nos recibieron Celeste Rivero y Katiuska Castillo, junto a sus esposos. Lo primero que todos exclamamos la primera vez que entramos es “Qué original. Qué bonito”. Es diferente a todo lo visto en Caracas. A la entrada, una pared con franjas de varios colores cálidos, un sofá con cojines y una mesa de sala con revistas. Más adelante las mesas para comer, hechas con madera rústica y pintadas también de diferentes colores. Detalles simpáticos abundan por todas partes.

Entre risas y bromas aseguran que Katiuska es la que cocina y Celeste atiende a la gente. Yo creo que las dos hacen todo para que los comensales se sientan a gusto. Mis platos preferidos son las sopas, al igual que los sandwiches siempre tienen un sabor muy particular que le imprimen con sazón de mamás -y además, atrevidas-.

El sandwich de pernil, por ejemplo, lleva pan casero y redondo, pernil, jamón, mostaza amarilla en polvo, queso (en este caso nos consintieron con queso brie), champiñones salteados y mantequilla. El plato -por supuesto, de peltre- nos llegó lleno de papas fritas. Kevin y Noemí quedaron asombrados con la mezcla de sabores. Muy diferente a la que estamos acostumbrados cuando nos comemos un sandwich de pernil en carretera, pero divinos.

Sandwiches en la carta

El Luchador: Pan, salmón, queso amarillo, cebolla morada fina, alcaparras y salsa de aceite de oliva con ajo y perejil.

El Peltre: Pan, jamón serrano, queso brie, champiñones salteados, sobre cama de espinacas.

El Sebastian: Pan, cangrejo, jamón, mayonesa, mostaza amarilla en polvo, lechuga.

EL Troleador: Pan, atún, ricotta, tomate deshidratado, limón, calabacita, pimentón en polvo, oregano, perejil picado y aceite de oliva.

El Andrea: Pan, queso brie, champiñones salteados, sobre cama de espinacas.

Las Hamburguesas

La Clásica: Pan, pollo o carne de res, queso amarillo, lechuga, tomate, cebolla y pepinillo.

La Dulzona: Pan, pollo o carne de res, cebolla caramelizada, queso amarillo, lechuga, tomate, cebolla y pepino.

La Tentación: Pan, carne, queso Tentación, champiñones salteados, lechuga, tomate y cebolla.

También ofrecen las sopas: el chupe, la de ajoporro, la de tomate y la de espinacas. Los pastelitos de acelga, ajoporro, capresa, carne, pollo y ricotta con espinacas. Y los desayunos muy criollos: arepas, perico, caraotas, carne mechada, quesos frescos, huevos y panquecas.

Al final, todos salimos contentos, con una experiencia diferente a los que recordamos del sandwich de pernil de La Encrucijada. Kevin, que no tenía la referencia en su memoria, salió encantado con la combinación de sabores fuertes. El resto de los turistas salimos gratamente sorprendidos.

Peltre está un poquito escondido, pero vale la pena buscarlo, se le llega facilito si uno sigue las instrucciones. Está en la calle del pueblo que baja hacia el Centro Comercial Paseo El Hatillo, pero no la de Farmatodo sino la callecita anterior.

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