Mercado de Surquillo: ¡Quiero volver!

SURQUILLO  2014

Esta vez fui al Mercado de Surquillo apurada. Después de todo, solo pasaría 48 horas en Lima. El taxista se empeñó en llevarme al Mercado de Surquillo N° 2, asegurando que era el único en la zona. Creí que yo estaba equivocada, pero al llegar me di cuenta que no era ese el mismo del año pasado. Me negué a bajar y entonces me dijo “Es que el otro no es de Surquillo, es de Miraflores”. Le prometí que en mi próximo viaje a Lima visitaría los dos, independientemente de cómo se llamen.

SURQUILLO  2014

Buscaba los hongos secos y, con menos esperanzas, los espárragos blancos y grandes. Finalmente logré identificar el stand de los hongos y a la señora que amablemente lo atiende. Cynthia está en el stand 45, entrando por la puerta principal y cruzando en la primera a la derecha. Fue toda una experiencia pedirle un kilo de hongos y otro de quinua, porque ella se emocionó preparando los paquetes mientras yo le contaba que había esperado todo el año en Venezuela para regresar por las cosas tan sabrosas que ella vende. También le compré un paquetico de pecanas grandes y ahora me arrepiento de no haber traído más. Nos despedimos con abrazo y todo. Ojalá pueda conversar pronto otra vez con ella.

SURQUILLO  2014

La primera vez que fui a Lima y visité el Mercado de Surquillo encontré unos espárragos blancos grandes que me enamoraron. En las dos visitas siguientes mi búsqueda ha sido infructuosa. Para gran desilusión, siempre encuentro los de frascos, que la verdad, nada tienen que ver en textura ni en sabor con los frescos. O los verdes que en Venezuela también se producen. Pero esta vez me explicaron. “Esos espárragos blancos gordos solo los consigue en temporada, señorita”. Así me decían también en Ecuador. Lo hacen con respeto, con educación, es su costumbre. Una razón más para querer volver. Ojalá pueda regresar a Lima entre Octubre y Marzo cuando aumentan los proveedores de espárragos blancos.

“Al entrar por la puerta principal, en la segunda, cruce a mano izquierda”. Con esa indicación de Cynthia me fui rapidito a visitar al que prepara las conchas grandes que uno escoge. Después de saludar le pedí tres, con limón y cebolla morada. No podía creer mi desgracia cuando me dijo “No puedo. A esta hora no puedo prepararlas. Puede llevarlas a casa”.

SURQUILLO  2014

Casi que me puse a llorar cuando le escuché aquello. Pero sin rendirme rápidamente le expliqué que soy venezolana y que solo estaba en una visita de 48 horas en Lima. Allí se abrió en sonrisas y cuando comenzó a poner las conchas sobre el plato le indiqué contenta “esta, esta y esta. Pero no ponga solo tres, ponga una más, y una navaja para probarla a ver cómo están. Mire, mejor ponga las seis conchas de una vez”. Las preparó con limón y me las ofreció arregladas de una forma lindisima en el plato.

SURQUILLO  2014

El año pasado en el Mercado de Surquillo me encontré a Maricel Presilla, experta en cacao y cocina latina, seleccionando unos ajíes. Esta vez, cuando estaba a punto de sentarme a comer las conchas vi pasar al chef colombiano Carlos Yanguas y empecé a llamarlo casi a gritos. Al voltearse, para mi gran alegría vi que iba con la periodista Carolina Riaño, asesora gastronómica en Lápiz y Sarten a quien había conocido en Bogotá hace varios años. Nos abrazamos, nos saludamos, nos contamos cosas, me presentaron al chef Alejandro Cuellar y luego ellos se entusiasmaron a comer también.

SURQUILLO  2014

Ese día el Cevichero comenzó su jornada en la cocina más temprano de lo acostumbrado, me dijo que siempre lo hace a partir de las 11.00 de la mañana. “¡Con algunas excepciones, que empiezo antes!”

SURQUILLO  2014

En la noche me encontré a los amigos colombianos en la fiesta de Astrid y Gastón y me comentaron lo mucho que les había gustado comer en el Mercado de Surquillo. A mi también, tengo ahora más ganas de volver.

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