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La Esperanza: Ron Carupano, dulce como la caña.

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Por Manuel Alejandro Armas

 

En tiempos de convulsión, desespero y desazón la conciencia colectiva batalla sin descanso buscando luces y motivos de alegría para el alma. Cada uno de nosotros, despierta con el alba buscando razones para sentirse orgulloso de ser y decirse venezolano, sea cual fuere el lugar donde nos encontremos.

 

Y justo eso nos ha hecho sentir DESTILERÍA CARUPANO durante el desarrollo del pasado Madrid Rum Fest, celebrado en la afamada “Masía de José Luis” de la capital española, festejo al que tuve la oportunidad de asistir con orgullo para ser testigo de excepción de una verdadera hazaña.

 

Hablemos de estadísticas. Destilería Carúpano logró que tres de sus más preciados rones obtuvieran premios en la categoría más exigente de todas, aquella donde se premian los rones de melaza “super Premium” con 21 años o más de añejamiento. Destaca con medalla de oro el Carúpano Legendario, seguido de Carupano XO con medalla de plata y el Solera Centenaria alzado con el bronce. Cabe destacar que solo se premiaron once rones dentro de esta categoría, con lo cual los de Carupano pasan a ocupar el 27% de tan preciada elite.

 

Además, solo el 16% de los 282 rones registrados obtuvieron la medalla de oro con la que Carúpano Legendario fue reconocido, elemento de especial importancia tomando en cuenta que el mundo del ron en pleno, sean agrícolas o de melaza, caribeños, centroamericanos o suramericanos participaron con entusiasmo buscando un sitial de honor.

 

Pude observar dentro de la feria la importancia que viene cobrando este destilado para el mercado europeo.  Su versatilidad es capaz de cautivar el paladar del público joven a través de la coctelería, pero también se sienta a la distinguida mesa de negocios, donde se convierte en cierre de homenaje. Solo, con un toque de hielo e incluso acompañando puros, café y chocolate, el buen ron enamora.

 

Durante el vuelo de regreso a mi querida sabana de Bogotá, que me recibe en esta etapa del trasegar de mi vida, sobrevuelo Caracas, mi tierra natal, reflexionando sobre todos esos motivos que tenemos para sonreir por nuestra patria. Lo se, no resulta fácil en medio del caos, pero tal vez la distancia me ha hecho apreciar las cualidades que muchas veces no valoramos estando adentro.

 

Paisajes inigualables, una posición estratégica en el continente y el venezolano auténtico de personalidad llana y afable, se unen para luchar contra politiqueros de oficio que han provocado altas dosis de descomposición social y moral. Sin embargo me resulta mi país muy parecido a una bella mujer, que si bien puede despeinarse por momentos, al sonreir se torna dulce como la esperanza.

 

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