De lo bueno, poco

Consumo

Comienza un nuevo año y con él, se renuevan propósitos para todos nosotros, entre los cuales (como siempre) encontramos una “decidida” voluntad de acabar con los excesos y llevar una vida más saludable, algo que resulta por demás lógico si tenemos en cuenta que la mesa venezolana se engalana con condumios especiales y por demás abundantes durante las fiestas navideñas.

Ahora bien, los excesos no se remiten de forma única al fogón. Las bebidas alcohólicas en general, tienen un aporte calórico particular que debemos atender y entender. Además, un consumo irresponsable o habitualmente excesivo puede traer muchas calamidades para la persona y su familia, tales como enfermedades crónicas, problemas de comportamiento, trastornos emocionales o debacles financieras.

A fin de evitar esto, el consumidor debe siempre vigilar la cantidad de alcohol que se ingiere. El detalle está en que muchas veces existe confusión sobre las medidas razonables, más aún en nuestro país, donde al momento de pedir un trago en la barra, privan frases como: “Sírvelo como si fuera pa’ ti” o “¿y la ñapa?”. Desde el aula, insistimos siempre en algunas coordenadas que pueden orientarnos al respecto, y que comparto con nuestros lectores.

En medidas estándar, cada tipo de bebida contiene una cantidad similar de alcohol, a la que se denomina “unidad” en aquellos países donde se presta atención al tema, y esa medida equivale a 10 ml. de alcohol puro. De modo que si trasladamos esto a ejemplos concretos, podemos ver que una unidad representa:

1 cerveza de 250 ml.

1 medida de espirituosos (whisky, ron, ginebra, vodka, brandy) correspondiente a 25 ml.

2/3 de copa de vino aproximadamente, tomando en cuenta que el vino tenga una graduación alcohólica promedio de 12º

1 copa de 50 ml. de vino de Porto.

En el Reino Unido, por ejemplo, las autoridades sanitarias informan que el daño en la salud para el consumidor es casi desconocido para hombres que consuman no más de 21 unidades por semana. En el caso de las mujeres, dado que el porcentaje de agua en su peso corporal es menor que en los hombres, y por tanto tienden a concentrar mayores cantidades de alcohol en los tejidos mayores, se recomienda una ingesta semanal no mayor a 14 unidades.

Como resulta lógico, beber moderadamente de forma habitual resulta menos perjudicial que ingerir altas cantidades en un mismo momento, de modo que las medidas anteriores bien podrían traducirse en una recomendación de 3 a 4 unidades diarias para hombres y de 2 a 3 unidades para las mujeres, dependiendo de la frecuencia semanal de consumo. ¿Efectos acumulativos del consumo habitual? Lamentablemente aún son difíciles de precisar, ya que intervienen allí múltiples factores metabólicos y hasta hereditarios propios de cada individuo.

Revisando este artículo, antes de mandarlo a Maria Luisa, me percato que la llegada del año nuevo chino me tiene muy juicioso y hasta inquisidor con los lectores, por lo que decido servir un whisky para relajar el tono de regaño que he venido sosteniendo. Mi bella esposa, vigilante de mis movimientos se ofrece con sus delicadas formas bogotanas a ayudarme en el servicio, mientras me repite: “De lo bueno poco” y veo asombrado como utiliza un pequeño y miserable shot de 25 ml para servir en un vaso corto un single malt del que siempre consideré tener la “medida óptica” perfecta. Me toca acostumbrarme. Feliz año para todos.

Sabores

Manuel Alejandro Armas Londoño 
Vinos & Spirits con Pasión

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