A diez años de La Ruta del Cacao

Hablar con Jorge Redmon. Pedir cita para entrevistar a Jorge Redmon. Su asistente atiende mi llamada. Confirma en pocos minutos. El presidente de una de las empresas más exitosas de Venezuela me atendería en pocos días. Si hay un producto venezolano que me llena de orgullo ese es el cacao. Si una marca nos deja muy bien plantados alrededor del mundo esa es Chocolates El Rey. Pues Jorge Redmon es presidente de la empresa.

Está en su oficina, en la casita de La Urbina. El es grande, es grandote. Su mirada atenta, su hablar pausado. Ya hace varios años lo había visto en el primer Salón de Gastronomía que se desarrolló en el Hotel Tamanaco. Aquel día guió una interesante cata de chocolates. O mejor, una divertida degustación de chocolates El Rey. Hoy, en este rincón, todo huele a cacao. Curiosamente, cada vez que en el mundo se hace un estudio sobre el sentido del olor, siempre se toma en cuenta y se cita el del chocolate. Cada vez que se habla de chocolates, en los grandes centros del mundo, se habla del que produce El Rey, en Venezuela. Esto se debe a la importante campaña promocional desarrollada por Redmon a nivel internacional a partir de 1995, después de la inauguración de una nueva planta en octubre de ese mismo año. Denominada “La Ruta del Cacao”, a diez años de haber sido implementada, sus resultados son obviamente positivos.

Durante el primer trimestre del año 1996, El Rey seleccionó 10 personas en los Estados Unidos. Cinco de ellas eran reconocidos chefs, los otros cincos eran destacados periodistas de medios muy importantes y especializados en el tema de la gastronomía. Vinieron a Venezuela, pasaron la primera noche en Caracas. Muy temprano al día siguiente se trasladaron a Carupano a ver las haciendas con siembras de cacao. Pasaron una noche en Playa Medina, donde cocinaron con la gente del lugar encantados por el paisaje y la amabilidad y la atención del criollo. Los pasearon en autobuses alrededor de las fincas para que vieran todo el proceso posterior a la cosecha. Pasaron dos días en el Oriente del país. Tempranito se embarcaron hacia Barquisimeto, donde visitarían la planta de El Rey durante el día y en la noche disfrutarían de una excelente cena criolla en una hacienda colonial. De allí se dirigieron a una finca en Barinas donde vieron las plantaciones y todo el proceso del cacao, contrastando la experiencia ideal del lugar con la del Oriente del país. Al día siguiente, ya en Caracas, recorrieron la ciudad visitando y compartiendo opiniones con los más desatacados chefs y pasteleros, visitando restaurantes y pastelerías. En la víspera de su regreso a los Estados Unidos, los invitados tuvieron el reto de preparar una cena para unas cuarenta personas en la casa del anfitrión, Jorge Redmon.

El venezolano recuerda que en total, la invitación se extendió a unas 60 u 80 personas de varias partes del mundo, conformando unos seis u ocho grupos entre 1996 y 1997. Sobre todo vinieron desde Estados Unidos y Japón.

El objetivo era promocionar la marca dando a conocer todo el proceso relacionado con su calidad. Al llegar a su ciudad y a su lugar de origen, esta experiencia tenía un efecto multiplicador. Los periodistas publicaban la información y a su vez respondían a las preguntas formuladas por sus colegas, que hacían otro tanto. Los chefs comenzaron a demandar los chocolates El Rey para sus creaciones culinarias y también los promocionaron en los cursos de pastelería que dictaron. Fueron compartiendo la información sobre la calidad del producto y la demanda de Chocolates El Rey comenzó a crecer. Tanto que ya para diciembre de este año, diez años después, las exportaciones alcanzaron el 50 por ciento del total de la producción de chocolates El Rey.

Las condiciones generales del país cambiaron. La campaña de promoción La Ruta del Cacao también. El último grupo de visitantes que llegó invitado por Chocolates el Rey en 1998, tuvo que ser acompañado por un operativo importante de seguridad. “Nosotros traíamos a la gente para que conociera lo mejor de nuestras tierras. Ahora no es esto que estamos viviendo lo que queremos que ellos vean. Así que decidimos no traerlos más. Vamos nosotros hacia donde ellos están como parte de una campaña que está diseñada como un road show.

El defensor más destacado del chocolate y su ingrediente primordial asegura que de las tierras con plantaciones de cacao que pertenecían a El Rey, unas mil 200 hectáreas, solo les quedan unas cien. Las tierras no están siendo aprovechadas para cultivos de cacao, sino que más bien los invasores plantaron maíz. Ante la pregunta de qué harán los empresarios para defender sus tierras, Redmon es enfático “Este no es un problema de los empresarios, es un problema que tarde o temprano afectará a todos los venezolanos por igual. La pregunta apropiada es qué vamos hacer los venezolanos. Todos los venezolanos”.

Las exportaciones actuales de Chocolates el Rey están en el orden del 35 por ciento de la producción total. Redmon estima que para diciembre esta cifra habrá cambiado al 50 por ciento. La razón es sencilla. Ellos orientaron sus exportaciones inicialmente hacía el mercado norteamericano donde incluso tienen una gran oficina en Texas. Luego incursionaron con éxito en Japón y ahora comenzarán a ampliar caminos en el mercado europeo. “La Comunidad Europea será el mercado principal de Chocolates El Rey” asegura Redmon sin titubear. Proyecta que un 40 por ciento de las exportaciones del chocolate irá a Estados Unidos, un 30 por ciento a Japón y el resto a Europa.

Las exportaciones no merman la oferta local. El Rey está aliado con Alfonso Rivas y Pandock para la distribución de sus productos a nivel nacional. La distribución es directa para su producto industrial, mercado en el cual ha ganado terreno y ocupa el liderazgo.

Redmon continúa al frente de una empresa cien por ciento venezolana, que le ha dado muchos problemas y le ha llevado a enfrentar múltiples retos. Y que, sin duda alguna, continúa dándole infinitas satisfacciones.

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